Reportajes / octubre

El fin del petrodólar: el nacimiento del mundo multicéntrico y pluripolar

Trabajo especial Una de las razones que impuso el posicionamiento del liderazgo de Estados Unidos de Norteamérica – más allá de sus publicitadas “victorias bélicas” y el apoyo sionista – fueron los acuerdos de Bretton Woods firmados, entre el 1 y el 22 de julio de 1944, en los predios del fin de la Segunda […]

Safonapp

Trabajo especial

Una de las razones que impuso el posicionamiento del liderazgo de Estados Unidos de Norteamérica – más allá de sus publicitadas “victorias bélicas” y el apoyo sionista – fueron los acuerdos de Bretton Woods firmados, entre el 1 y el 22 de julio de 1944, en los predios del fin de la Segunda Guerra Mundial.

Esto permitió el relanzamiento de un nuevo esquema de política globalizadora, fuera del proteccionismo nacional y a partir de éste derivan la creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), entre otras muchas instituciones del – para entonces – nuevo andamiaje mundial.

A partir de aquí, la moneda dólar estadounidense se convirtió en la principal moneda de reserva del mundo acordando que cada billete tuviera un respaldo determinado en oro para su posterior intercambio.

Esta realidad comenzó su declive 20 años después, cuando a finales de los años 60 comenzó a sembrarse la duda en torno a la poca sostenibilidad del sistema ya que la cantidad de moneda verde circulando en el mundo era muy superior al oro depositado en Estados Unidos. Argumentado esto en la excesiva reimpresión de dólares físicos por parte del Banco de la Reserva Federal (FED) para financiar – entre ellas – la guerra de Vietnam.

La consecuencia inmediata fue una crisis que tuvo que contener Richard Nixon al tomar la decisión de terminar con la convertibilidad del dólar a oro físico el 15 de agosto de 1975. A partir de entonces, y tras una jugada facturada a través de su Secretario de Estado, Henry Kissinger, y Arabia Saudita, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) decidió anclar la venta de hidrocarburos solo al dólar estadounidense; surgiendo así el llamado petrodólar.

Hasta la fecha – y a pesar de contratiempos – este sistema de dominación mundial se mantuvo; gracias en parte a varias negociaciones como el “Acuerdo Plaza” pactado el 22 de septiembre de 1985 entre los países del G-5 (Francia, Japón, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos) donde decidieron devaluar el dólar frente al yen japonés y al marco alemán para reducir el déficit comercial de EE.U U.

El inicio del desafío al sistema impuesto

Como reseña el columnista y especialista en el área, Marin Katusa, fue en noviembre del año 2000 cuando comienzan a nacer las voces disidentes. Saddan Hussein, otrora presidente de Irak, por aquel entonces – con apoyo de países como Francia – estimó intercambiar sus hidrocarburos por alimentos pagados en euros.

La opinión pública mundial sabe cómo concluyó la historia…invasión norteamericana al suelo iraquí, asesinato de su presidente y dejándolo sembrado en una guerra total que ha prevalecido hasta la fecha (bajo la excusa del ataque preventivo motivado a posesión de “armas de destrucción masiva”).

Luego en el 2009, tras asumir la presidencia de la Unión Africana, Muammar Gadafi, propuso fundar los Estados Unidos de África y constituir una moneda única, el dinar basado en oro, lo cual obligaría a todos los países de la Unión a realizar transacciones comerciales en esta moneda propia y no en dólares.

Nuevamente, en octubre del 2011, pero esta vez bajo la excusa de “medidas humanitarias”, EEUU entró en acción, asesinando a Gadafi y dividiendo al país en piezas para hacerlo más controlable. Sin contar el financiamiento de la “Revolución Egipcia” que derivó en una serie de derrocamientos presidenciales que luego se extendieron a varios países del Medio Oriente y África, todos productores de hidrocarburos.

Por su parte, China, Rusia, Irán y Venezuela también se sumaron a las voces que dicen que otro sistema de intercambio monetario mundial es posible, uno más justo y sin la imposición de hegemonías. El camino con estos países no ha sido muy diferente al de los anteriores…sanciones económicas y políticas para todos, amenazas de conflictos armados, sin contar otras acciones desestabilizadoras que se adaptan a la situación de cada uno.

El nacimiento de lo nuevo

“Está surgiendo un nuevo sistema monetario mundial y Venezuela fue obligada a estar al frente de este nuevo sistema que librará al mundo de la dictadura del dólar que tanto somete a los pueblos del mundo”, así lo informó recientemente el presidente Nicolás Maduro en la rueda de prensa internacional dada tras la victoria de las elecciones regionales del 15-O.

Tras la implementación de sanciones económicas sobre Pdvsa por parte de la Administración del presidente Donald Trump, el Gobierno Bolivariano ha decidido vender su petróleo a China en yuanes (renminbi) e instalar un sistema de canasta de divisas a través del sistema Dicom que estima vender divisas complementarias al dólar como el yuan, yen, rublo, rupia y euro, entre otras.

“Todavía hace unas décadas, cualquier idea de alejarse de los petrodólares se percibía como amenaza directa a la hegemonía mundial estadounidense que requería una respuesta militar. En 2017, dada la disminución de la confianza en Estados Unidos como resultado de múltiples intentos fallidos de subyugar, socavar y controlar a otros países pequeños, comenzó el declive general del sistema del dólar”, resaltó un trabajo especial del medio Sputnik al hacer referencia a un análisis hecho por el diario VestiFinance.

A la fecha, China es el mayor importador de petróleo del mundo y está en posición de ofrecer nuevas reglas para el juego geopolítico mundial. A ello se suma que es el mayor productor y comprador de oro del planeta, lo cual le da valor a cualquier oferta hecha con su moneda al estar respaldada por una reserva en oro superior a las 1.843 toneladas a diciembre del 2016.

En lo referente al intercambio comercial y económico, China y Rusia siguen sumando fuerzas a través de sus proyectos más ambiciosos como son la Ruta de la Seda Asiática que involucra a más de 65 países, 4.400 millones de habitantes (63 % de la población mundial) y el 63 % del producto interno bruto mundial (Pakistán, Kazajistán, Rusia, Bielorrusia, Polonia, Alemania, España, Turquía, Irán) y la Unión Económica Rusa Euroasiática (Bielorrusia, Kazajistán, Armenia y Kirguistán).

En cuanto a la cooperación militar, Catar acaba de firmar un acuerdo para la compra de armamento y la instalación de un sistema de defensa aéreo con Rusia, así como ya lo hizo Arabia Saudita con la adquisición del popular sistema S-400.

Analistas prevé que esto resultará en la imposición de sanciones por parte de Estado Unidos de Norteamérica al sentir violentado su “protección” y pacto con los saudíes, lo que eventualmente los obligaría a pactar con China la venta de su más preciado recurso en yuanes…el petróleo.

Es así como el juego está en marcha, las cartas sobre la mesa y las fuerzas están en movimiento y acomodo. Es así como se escriben las primeras páginas de la nueva historia mundial, una que el mismo Hugo Chávez Frías predijo y sentenció en el Plan de la Patria a través de su cuarto objetivo histórico “Contribuir al desarrollo de una nueva geopolítica internacional en la cual tome cuerpo mundo multicéntrico y pluripolar que permita lograr el equilibrio del universo y garantizar la paz planetaria”.

Nelson Sánchez – Prensa Safonapp Vargas.

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